Hoy después de un año y diez meses lo oí cantar nuevamente. Oí su voz y su guitarra acompañándose mutuamente.
Apenas se distinguía su silueta y aun menos su rostro, pero solo con escuchar su voz no pude evitar llorar.
Eso si, esta vez fue distinto, no cantaba a un “Silvio”, cantaba sus letras … sus sentimientos.
¡Fue hermoso!
Creí estar al lado de él, pidiéndole que cantara para mi, pidiéndole que no se detuviera.
El otro día tembló en mis emociones y me sentí tan vulnerable al creer que algo podría pasarle.
Me derrumbe como una frágil marioneta al pensar que algo lo hubiese afectado.
Posterior al transcurso de un par de horas angustiantes, descubrí que mi miedo no tenia razón de peso … luego de leerlo, el nudo en mi pecho se desató.
Pero hoy, como hace mucho, quise tenerlo conmigo … tocarlo y saber que aun estaba en mi vida.
Pensando en él me siento libre, pero también me siento atada a su recuerdo.
Ayer pase un día maravilloso …
Sonreí como nunca y quería recordar ese momento durante toda esta semana, como ese granito de arena que me faltaba para estar bien … estar contenta.
Pero al escucharte y revivir todo “esto” por milésima vez, no puedo evitar sentirme confundida.
Y es que el saber e ti no solo revoluciona mis sentimientos, incluyendo las hormonas, sino que también distorsiona mi realidad y mi mundo.
Hoy no solo te oí cantar nuevamente, sino que supe que mi amor por ti seguía vivo, que no eran cenizas apagándose, eran llamitas que trataba de esconder, pero que en el fondo de mi mente y mi corazón sabia que existían.
Aún te amo … y me descoloca el pensar que nunca dejara de ser así.
Aún te amo … pero no se a que me lleva el sentirlo.
Aún te amo … y me confunde el no saber si depende de mi el dejar de hacerlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 ¿Con o sin?:
Publicar un comentario en la entrada