¡Tropecé con la misma piedra! …
Bueno, en realidad no con la misma piedra, pero si en las mismas circunstancias.
Y es que una vez más he comprobado la torpeza de mis decisiones.
Es sabido que las caídas sirven de “lección” … sirven para no volver a cometer el mismo error. Pero en mi mente un tanto perturbada y en mi corazón completamente confundido, esa teoría no se cumple al pie de la letra.
Ayer por segunda vez me deje llevar por las sensaciones … los sentimientos.
Entregue mis emociones por una noche que sabia seria fugaz … entregue no solo mi piel y mis labios, sino también mi alma y ahí estuvo el error..
¿En qué momento el amor te hace perder la razón?
¿En qué rincón de mi mente se pudo crear una ilusión en base a nada?
Yo estaba conciente de que ceder a él esa noche, no significaba su correspondencia, sabia que por mas dulzura que le entregara en mis besos, el no los sentiría de la forma en que yo sentí los suyos.
Pero aún así deje que me tocara, deje que me besara, deje que me recorriera a su antojo. Y por unos momentos me sentí tan “suya” que no cabía mas en mis pensamientos que su nombre.
No creas que esto es fácil para mi …
Me escape de tus labios aún en los momentos en que necesitaba sentirte cerca, aún en los momentos en que ellos se acercaban peligrosamente a los míos, pero ayer todo se salio de mi control, por que tu insistencia destrozo la pared detrás de la cual me escondía de ti.
Y por mas que quiera no pensar en ello, el daño esta echo …
Entre los besos y las lagrimas, me dejaste derrumbada. Solo una vez en mi vida me había sentido herida de esa forma, jure no volver a permitirlo … y hoy me lamento por segunda vez.
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