viernes, 18 de julio de 2008

Confusión

La mente humana no termina de sorprenderme … las confusiones que es capaz de ocasionar dejan atónito hasta al mas incrédulo.
Y es que en mis casi 19 años (cambiare la frase 18 años y más, para hacer notar el paso del tiempo) nunca había creído querer a un hombre sin que fuese cierto, pero como dicen por ahí: “para todo hay una primera vez”.
En esta ocasión no entrare en mis típicos debates mentales por contradicciones sociales, sino que será, una vez mas, por mis sentimientos.
Hace algún tiempo termine de convencerme de que la atracción que sentía por mi amigo era real y deje fluir las ideas romanticonas por mi cabeza esperando a que solitas se instalaran en mi corazón, pero luego de un transcurso no pequeño, me di cuenta de que no sucedería, ¿porqué? … por que ese sentimiento había sido forzado por mi soledad.
El darme cuenta no fue fácil, es complejo reconocer que ciertas necesidades inconcientes te hacen creer sentir cosas de un modo que no son. Pero sabiamente el tiempo me dio las respuestas y luego de un nuevo periodo de sana confusión, aclare mis pensamientos y posteriormente mis sentimientos
Me sentí tranquila, como hace tiempo no estaba. Me sentí tan alegre al pensar que estaría un buen tiempo sin cuestionamientos del corazón. Sonreí y me entusiasme con la idea de esta liberad de emociones.
Pero esta “tregua” con mis sentimientos duro menos que un candy … no bien abrí mis ojos para disfrutar de esta nueva plenitud que me daba la soledad … frente a mi apareció un hombre, que si no creyera en las coincidencias, diría que fue echo para mi … ¡ja!
Y por una serie de razones indirectas conviví con él el tiempo suficiente para sentir que de un momento a otro mi tormentoso pasado amoroso no tenia mayor trascendencia que mi primer lento en una fiesta adolescente … y … uff … a cada hora sentía algo nuevo por él … sonreía al verlo sonreír, cantaba al verlo tocar, lo miraba al verlo mirarme, lo abrazaba al verlo extender sus brazos.
Paso a ser tal esta extraña conexión, que creí ser complementada a exacta medida y pensé en … un te quiero.
¡¡Aaah!!, ¡que rabia tengo! Como es posible que luego de prometerme un tiempo sola, un tiempo de reflexión lógica y necesaria, de un día para otro sienta esta especie de amor por alguien.
En este primer round de conquista yo ya estoy “nock out”, y mis defensas ante amoríos sin mayor correspondencia están anuladas.