¿Porqué debo darle sentido a todo para motivarme?
Me he paso años encontrándole razón a mis sentimientos, a mis cuestionamientos, a mis acciones … ¡a mi vida entera!
… estoy cansada.
Agota el desmotivarse ante cada vaivén de emociones … y tener que reconstruir una nueva convicción de que algo es necesario.
Y en esta especie de transición se pierde tiempo … se pierde vida.
Mientras me encierro en un cuarto a pensar que tanto vale el querer a alguien, ese alguien ya se fue … o mientras cierro los ojos para imaginar lo satisfactorio que seria sentirme plena profesionalmente, el tiempo transcurre conmigo inserta en un mundo “poco” vocacional.
Frecuentemente me veo absorta de todo por inseguridades … por no poder encontrarle ese sentido estupidamente superficial que le otorga a cada situación un valor dentro de mi intrínseca mente.
Me paso la mañana pensando que esperar de la vida y sigo con una intensa tarde buscando significados reales y concretos a cada posibilidad … ya en la noche reacciono y noto cuan ingenua he sido … ¡la vida me engaña!, intercambia dudas existenciales por existencia de vida real … y hasta el mas ciego se da cuenta que en este absurdo trueque la que sale perdiendo sin duda soy yo.
Quiero bañarme en ignorancia …
Empaparme de cada sorpresa que trae consigo el vivir.
Quiero abrazar lo nuevo sin importar el paquete en que venga envuelto y sin preguntarme mas tarde que tanto servirá el conservarlo.
¿Y si trae la etiqueta del precio?
Me haré la tonta …
El valor no le da mayor sentido a las cosas. Lo recibiré con una sonrisa en la cara y disfrutare lo que me cause el tenerlo … el vivirlo.
Al fin y al cabo, el monopolio de dar y recibir que es la vida, siempre te da derecho a cambio.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Recuerdos de un ayer
La melancolía se ha hecho parte de mis días … y es que el sentimiento que conlleva cada recuerdo revivido, se ha convertido en una especie de droga alucinante para mi.
Divagar en sueños requiere imaginación … requiere deseo y, a veces, un poco de ingenuidad, ingrediente un tanto escaso a estas alturas de mi vida. En cambio, divagar en recuerdos solo requiere memoria.
Cada recuerdo de vida trae consigo una sensación, un olor, una textura, a veces una persona o un lugar … y si nos concentramos en aquello, el recuerdo se vuelve tan nítido, tangible, que somos capaces de recrear el momento en cualquier espacio y tiempo …
Solo es necesario recordar cada detalle sin agregados a gusto … solo la realidad que en aquel pasado marco nuestro día … nuestra vida.
Y es que el recorrer ese pasado aun presente se ha convertido en un habito diario para mi … no paso día sin recordar lo que ha sido mi vida …
Olores adictivos o repugnantes, sensaciones gratas u otras indeseadas, texturas … pieles suaves y tibias o caricias frías de tanta falsedad, sabores dulces y acogedores … sabores amargos y dolorosos, miradas bañadas en ternura … miradas que comen … miradas inolvidables de rencor, colores … el cielo gris aquel día de tu partida, el amarillo de la hoja que no me detuve a recoger, el verde del parque en que quise besarte, sonidos … tu voz y una guitarra, un llanto descontrolado y luego asfixiado, el viento enfurecido o la lluvia sobre mi …
Todo mezclado en un momento único que hoy trato de recordar … de sentir.
Un recuerdo capaz de revivir con detalle aquellos sentimientos que intente abandonar en un bote de basura en una esquina perdida de mi inconciencia.
Y si la memoria no me falla … fueron parte importante de mi … y pretendo que sigan siéndolo.
¡ Siguen vigentes hoy y siempre!
Divagar en sueños requiere imaginación … requiere deseo y, a veces, un poco de ingenuidad, ingrediente un tanto escaso a estas alturas de mi vida. En cambio, divagar en recuerdos solo requiere memoria.
Cada recuerdo de vida trae consigo una sensación, un olor, una textura, a veces una persona o un lugar … y si nos concentramos en aquello, el recuerdo se vuelve tan nítido, tangible, que somos capaces de recrear el momento en cualquier espacio y tiempo …
Solo es necesario recordar cada detalle sin agregados a gusto … solo la realidad que en aquel pasado marco nuestro día … nuestra vida.
Y es que el recorrer ese pasado aun presente se ha convertido en un habito diario para mi … no paso día sin recordar lo que ha sido mi vida …
Olores adictivos o repugnantes, sensaciones gratas u otras indeseadas, texturas … pieles suaves y tibias o caricias frías de tanta falsedad, sabores dulces y acogedores … sabores amargos y dolorosos, miradas bañadas en ternura … miradas que comen … miradas inolvidables de rencor, colores … el cielo gris aquel día de tu partida, el amarillo de la hoja que no me detuve a recoger, el verde del parque en que quise besarte, sonidos … tu voz y una guitarra, un llanto descontrolado y luego asfixiado, el viento enfurecido o la lluvia sobre mi …
Todo mezclado en un momento único que hoy trato de recordar … de sentir.
Un recuerdo capaz de revivir con detalle aquellos sentimientos que intente abandonar en un bote de basura en una esquina perdida de mi inconciencia.
Y si la memoria no me falla … fueron parte importante de mi … y pretendo que sigan siéndolo.
¡ Siguen vigentes hoy y siempre!
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