sábado, 1 de noviembre de 2008

Recuerdos de un ayer

La melancolía se ha hecho parte de mis días … y es que el sentimiento que conlleva cada recuerdo revivido, se ha convertido en una especie de droga alucinante para mi.
Divagar en sueños requiere imaginación … requiere deseo y, a veces, un poco de ingenuidad, ingrediente un tanto escaso a estas alturas de mi vida. En cambio, divagar en recuerdos solo requiere memoria.
Cada recuerdo de vida trae consigo una sensación, un olor, una textura, a veces una persona o un lugar … y si nos concentramos en aquello, el recuerdo se vuelve tan nítido, tangible, que somos capaces de recrear el momento en cualquier espacio y tiempo …
Solo es necesario recordar cada detalle sin agregados a gusto … solo la realidad que en aquel pasado marco nuestro día … nuestra vida.
Y es que el recorrer ese pasado aun presente se ha convertido en un habito diario para mi … no paso día sin recordar lo que ha sido mi vida …
Olores adictivos o repugnantes, sensaciones gratas u otras indeseadas, texturas … pieles suaves y tibias o caricias frías de tanta falsedad, sabores dulces y acogedores … sabores amargos y dolorosos, miradas bañadas en ternura … miradas que comen … miradas inolvidables de rencor, colores … el cielo gris aquel día de tu partida, el amarillo de la hoja que no me detuve a recoger, el verde del parque en que quise besarte, sonidos … tu voz y una guitarra, un llanto descontrolado y luego asfixiado, el viento enfurecido o la lluvia sobre mi …
Todo mezclado en un momento único que hoy trato de recordar … de sentir.
Un recuerdo capaz de revivir con detalle aquellos sentimientos que intente abandonar en un bote de basura en una esquina perdida de mi inconciencia.
Y si la memoria no me falla … fueron parte importante de mi … y pretendo que sigan siéndolo.
¡ Siguen vigentes hoy y siempre!