“He nacido hoy de madrugada
viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.
Y no es que me asuste
que el tiempo se me pasa tan deprisa.
Solo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana
yo sea
demasiado viejo
para hacer lo que hoy he dejado pendiente.”
¿Quién vive realmente su presente?
¿Acaso es posible?
Un famoso escritor editorial me encanto con lo fantástico que seria vivir el presente sin detenerse a pensar en el paso o en lo que vendrá … pero, ¿Cómo?
¿Deberíamos por consiguiente abstraernos de nuestras experiencias de vida y de nuestros cuestionamientos necesarios en cuanto a lo que nos espera, para poder ser realmente felices?
Como consecuencia obvia de vida mezclada con raciocinio se obtienen dudas … y no diré dudas negativas, sino solo dudas sanas, propias de ese sentimiento de curiosidad que nos caracteriza.
No nos engañemos con el mundo perfecto (y créanme que no estoy en contra, solo me mantengo en el limite de la incredulidad) …
El equilibrio no se alcanza estando unos pocos en cada extremo, sino mas bien creando una mezcla homogénea e idónea entre lo posible y lo confortable, pero ¡ojo! … no confundir con conformismo o con el aun menos deseado cinismo …
Es solo saber buscar entre esos cachivaches que guardan las abuelitas y encontrar la receta exacta y posteriormente agregarle el toque individual … ese toque que diferencia la felicidad necesaria para uno y para otro.
Si al fin y al cabo como bien aseguran, la felicidad no es una meta, es el camino. Y si comenzamos con atajos llegara un momento en que lo perderemos de vista.
Pff!
He buscado la felicidad leyendo psicología, filosofía y hasta novelas de amor, sin saber que siempre estuvo en la cocina … esperando que la pusiera a fuego lento …y que cada día degustara su apetecido sabor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 ¿Con o sin?:
Publicar un comentario en la entrada